martes, 1 de enero de 2013

FESTIVIDAD DEL DULCE NOMBRE DE JESUS

3 DE ENERO

SANTÍSIMO NOMBRE DE JESÚS

(Su fiesta, el día 1)


 
En la Sagrada Escritura se da gran importancia al nombre. Expresa el ser de las cosas o su misión en el mundo. Dios da cima a la creación poniendo nombre a sus criaturas, y luego pasa a Adán el mismo encargo.
 
E1 nombre dado en el nacimiento expresa el destino del que lo lleva. E1 nombre viene a ser como la persona misma, y cambiar a alguien el nombre es imponerle una nueva personalidad. Así Dios cambia el nombre a Abram y a Jacob, y Jesús a Simón que en adelante se llamará Pedro.
 
Cuando José y María llevaron al Niño al tempo para circuncidarlo, le pusieron por nombre Jesús, que quiere decir Salvador. No era un nombre al azar, sino por intimación del Padre celestial, transmitida por el arcángel, para expresar la esencia de su ser, de su misión: "Le pondréis por nombre Jesús, porque É1 rescatará a su pueblo de sus pecados... Un nombre sobre todo nombre, ante el que debe doblarse toda rodilla en el cielo, en la tierra y en los abismos... En ningún otro nombre obtiene nadie la salvación, ni a los hombres se nos ha dado otro nombre para ser salvados".
 
Otros israelitas habían llevado este nombre. Pero sólo Cristo realiza lo que el nombre significa, "pues El es el que ha de salvar a su pueblo, librándole de sus pecados". Es por tanto Jesús el nombre propio personal del Hombre-Dios, nombre eficaz que expresa la obra de Cristo. "Diéronle el nombre, explica el P. Rivadeneyra, porque le dieron el oficio, y llamáronle Salvador porque su oficio fue de Salvador, Salvador de pecados".
 
Los Nombres de Cristo, de Fray Luis de León, está considerado como uno de los libros mejor escritos en castellano. Vale la pena leer todo el capítulo dedicado al nombre de Jesús, porque es como el compendio de todos los demás: Admirable, Enmanuel, Cordero, Luz, Consejero, Camino, Oriente, Pimpollo, Príncipe de la Paz. "El nombre de Jesús está en todos los nombres que Cristo tiene, porque todo lo que en ellos hay se endereza y encamina a que Cristo sea perfectamente Jesús. Jesús es su ser, Jesús son sus obras, Jesús es su nombre, esto es, piedad y salud". Ciertamente, Jesús y nada más que Jesús ha sido Jesús para nosotros, y diciendo Jesús decimos todo cuanto de Jesús decirse puede.
 
En el nombre de Jesús hay algo tan dulce y tan elevado, tan sublime y tan tierno, que no podemos pronunciarlo sin que se nos abrasen los labios y el corazón. Nombre santo y poderoso, más dulce que la miel y que el panal. Nombre que repetían ciegos y leprosos: "¡Jesús, Hijo de David, apiádate de mí! ¡Jesús, si quieres puedes limpiarme!" Nombre con cuyo poder curaba Pedro: "No tengo oro ni plata, pero en nombre de Jesús, levántate y anda". Nombre que han repetido y repetirán todas las generaciones, desde la niñez hasta la muerte. Y cuanto más desvalidos, más lo necesitamos: "Esos hombres con hambre de tu Nombre al hombro", escribe Rosales.
 
Hermosamente canta la liturgia: "Nada se piensa más dulce, nada se canta más suave, nada se escucha más grato que Jesús, Hijo del Padre". Nuestro Prudencio tiene un hermoso himno al nombre de Jesús. San Agustín, que tanto se deleitaba antes en el Hortensio de Cicerón, luego lo encontraba desabrido por no hallar allí el nombre de Jesús. Lope de Vega le dedica un Auto Sacramental, así titulado "El Nombre de Jesús". San Bernardino de Siena recorría Italia, precedido de un estandarte en el que figuraba el nombre de Jesús, predicando sobre las maravillas de este Nombre.


¡Ojalá que este dulce Nombre selle nuestros labios en la hora de la muerte!


Sacado de Servicios Católicos.





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http://www.preguntasantoral.es/2012/01/el-dulce-nombre-de-jesus/



domingo, 23 de diciembre de 2012

RESTAURACION DE NTRA. SRA. DE LOS DOLORES.

¡¡LA REINA DE LA MURALLA, YA SE ENCUENTRA ENTRE NOSOTROS!!

Ayer día 22 de Diciembre, fue un gran día para esta Hermandad. Nuestra Madre y Señora de los Dolores se pudo volver al Culto, después de su laboriosa restauración que nuestro amigo D. Israel Cornejo, realizó a la imagen.

Han sido casi dos meses, que no la hemos podido tener entre nosotros, pero era de urgente su restauración. En ella, el imaginero, ha realizado una limpieza en lo que es la policromía de la imagen y recuperar la primitiva policromía que en 1942, el sevillano Vergara Herrera hiciese para esta imagen.

Gran homilía de nuestro Director Espiritual D. Francisco Villasclaras celebró en la Ermita San Sebastián, en el que se empezó con un Acto Penitencial y de preparación para las fechas que estamos de Adviento. Tras ella la Santa Misa y tras esta, se le entregó un cuadro conmemorativo del acto al Imaginero D. Israel Cornejo. Para finalizar el acto, se realizó un Devotísimo Besamano Extraordinario.
 
ORACIÓN

"Dame tu mano, María, la de las tocas moradas; clávame tus siete espadas en esta carne baldía.

Quiero ir contigo en la impía tarde negra y amarilla.

Aquí, en mi torpe mejilla, quiero ver si se retrata esa lividez de plata, esa lágrima que brilla.

¿Dónde está ya el mediodía luminoso en que Gabriel, desde el marco del dintel, te saludó: "Ave, María"? Virgen ya de la agonía, tu Hijo es el que cruza ahí.

Déjame hacer junto a ti este augusto itinerario.

Para ir al monte Calvario cítame en Getsemaní.

A ti doncella graciosa, hoy maestra de dolores, playa de los pecadores, nido en que el alma reposa, a ti te ofrezco, pulcra rosa, las jornadas de esta vía.

A ti, Madre, a quién quería cumplir mi humilde promesa.

A ti, celestial princesa, Virgen sagrada María. Amén".
 









jueves, 24 de mayo de 2012

TRASLACION DE SANTO DOMINGO DE GUZMAN

 

 

Traslación de Santo Domingo de Guzmán

24 de mayo de 1233

La memoria de la Traslación de Santo Domingo recuerda un acontecimiento sucedido unos años después de la muerte del fundador de la Orden de Predicadores cuando el Papa Gregorio IX ordena el traslado de los restos de Santo Domingo desde el primitivo enterramiento que había quedado a la intemperie, a un nuevo sepulcro en la Iglesia de San Nicolás de las Viñas en Bolonia, actual Basílica de Santo Domingo.

Doce años habían pasado desde la muerte de Santo Domingo. Dios había manifestado la santidad de su Siervo por multitud de milagros obrados en su sepulcro o debidos a la invocación de su nombre. Se veían sin cesar enfermos, alrededor de la losa que cubría sus restos, pasar allí el día y la noche, y volver glorificándolo por su curación. De las paredes próximas colgaban exvotos en recuerdo de los beneficios que de él habían recibido, y no se desmentían con el tiempo los signos de veneración popular. Con todo, una nube cubría los ojos de los Hermanos, y mientras que el pueblo exaltaba a su Fundador, ellos, sus hijos, en vez de preocuparse por su memoria, parecían trabajar en oscurecer su brillo. No sólo dejaban su sepultura sin adomo, sino que, por temor a que se les acusara de buscar una ocasión de lucro en el culto que ya se le daba, arrancaban de los muros los exvotos. Algunos deploraban esta conducta, pero sin atreverse a contradecirla de plano. Se dio el caso de que, creciendo el número de los Hermanos, se vieron obligados a demoler la vieja iglesia de San Nicolás para edificar una nueva, y quedó el sepulcro del santo Patriarca al aire libre, expuesto a la lluvia y a todas las intemperies. Este espectáculo conmovió a algunos de ellos, que deliberaban entre sí sobre la manera de trasladar aquellas preciosas reliquias a un sepulcro más conveniente. Prepararon un nuevo sepulcro, más digno de su Padre, y enviaron a varios de ellos a visitar al soberano Pontífice para consultarle. Ocupaba el solio pontificio el anciano Hugolino Conti con el nombre de Gregorio IX. Recibió muy duramente a los enviados, y les reprochó haber descuidado por tanto tiempo el honor debido a su Patriarca. Les dijo: «Yo conocí en él a un hombre seguidor de la norma de vida de los Apóstoles, y no hay duda de que está asociado a la gloria que ellos tienen en el cielo» . Hasta quiso asistir en persona al traslado; mas, impedido por los deberes de su cargo, escribió al arzobispo de Rávena que fuese a Bolonia con sus sufragáneos para asistir a la ceremonia.

Era Pentecostés de 1233. Se había reunido Capítulo General de la Orden en Bolonia bajo la presidencia de Jordán de Sajonia, sucesor inmediato de Santo Domingo en el generalato.
Estaban en la ciudad el arzobispo de Rávena, obedeciendo a las órdenes del Papa, y los obispos de Bolonia, Brescia, Módena y Toumay. Habían acudido más de trescientos religiosos de todos los países. Se procedió entonces al traslado del cuerpo de Santo Domingo de Guzmán a su nuevo sepulcro en una capilla lateral de la basílica de Santo Domingo en Bolonia onde permanece en nuestros días.